La sobrecarga de trabajo en hostelería está suponiendo daños en la salud de los trabajadores/as
El departamento más afectado es el de camareras de pisos, donde se concentra un alto porcentaje de daños a la salud de las trabajadoras, con o sin baja médica.
En la actualidad, el colectivo de camareras de pisos está realizando más volumen de trabajo ahora que hace seis años, cuando ya mostraban su descontento con la sobrecarga de trabajo soportada. Las evaluaciones ponen de manifiesto el porcentaje tan alto de la plantilla de camareras de pisos que no tiene tiempo suficiente para terminar su trabajo a tiempo; que no tienen un control sobre el tiempo de trabajo; o que no disponen de pequeñas pausas para recuperar la fatiga. Además, tienen la percepción de que no se le permite participar en la toma de decisiones a la hora de la planificación de su trabajo. Sin embargo, no tenemos constancia de hoteles que hayan reducido el número de habitaciones máximo a asignar a cada trabajadora a partir de estos resultados.
La prevención de riesgos laborales sigue siendo una tarea pendiente para la mayoría de las empresas del sector hotelero. Aunque se ha avanzado mucho a base de reclamaciones de los trabajadores/as y negociaciones con la patronal del sector, los Planes de Prevención siguen siendo un documento que no se lleva a la práctica. Las empresas se están limitando a cumplir la legislación vigente en cuanto a la redacción de la documentación preventiva mínima exigible, pero sin llegar a integrarla en la política general de las empresas.
En el caso concreto del departamento de pisos, a raíz de negociaciones impulsadas desde CCOO Canarias desde 2005, donde se acordó a través de las Comisiones Paritarias de prevención la obligatoriedad de la evaluación de riesgos ergonómicos y psicosociales y respaldado por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en aplicación de la Ley 31/1995 en la que se establece el deber de evaluar todas las condiciones de trabajo, siendo la ergonomía y la psicosociología especialidades que se recogen en el Reglamento de los Servicios de Prevención y por lo tanto evaluables.
A pesar de que en los últimos meses se ha producido un aumento en el número de contratos en el sector de la hostelería, se percibe que este aumento no está repercutiendo en la mejora de las condiciones laborales de las camareras de pisos, aliviando la carga que soportan. Al no disponer de datos segregados por grupos profesionales, existe la sospecha que al ser un departamento “invisible” para la clientela está siendo discriminado.
Esta situación está suponiendo una espiral muy negativa, porque la sobrecarga de trabajo a la que se ven sometidas puede suponer un incremento de bajas médicas que, al no ser sustituidas, complican el problema aún más. Rafael Díaz asegura que “las trabajadoras manifiestan miedo a ser despedidas por estar enfermas y muchas piden a su médico que les recete medicamentos para poder soportar el dolor y no faltar a trabajar, pues son conscientes que su ausencia supondría un problema organizativo en el departamento”. De esta manera, es habitual que las trabajadoras del departamento de pisos, como otros muchos, se automediquen y estén haciendo un abuso de fármacos para aliviar los dolores musculoesqueléticos. En los casos de acceder a una baja médica, estas dolencias son consideradas en la mayoría de las situaciones como contingencias comunes y por lo tanto derivadas al Servicio Canario de Salud, a pesar de su origen laboral. Esto supone que no se establezcan medidas preventivas para eliminar los riesgos que están causando esos daños de salud.
A esta situación se une la falta de formación generalizada de los mandos intermedios para gestionar equipos y organizar el trabajo de manera eficaz con menos recursos de los imprescindibles, previendo los inconvenientes que pudieran surgir. El miedo al despido o a recibir las peores tareas hace que estas trabajadoras no quieran denunciar este tipo de acciones. Lejos de contar con mandos intermedios con capacidad para organizar el trabajo de forma equitativa, permitiendo la participación de los trabajadores/as en la planificación o los métodos de trabajo, en la mayoría de los casos, las empresas hoteleras muestran su predilección por mandos intermedios que hacen un abuso de su autoridad y que tratan de manera incorrecta a sus subordinados. Es por eso que se hace más necesario aún que, acompañando a las evaluaciones de riesgos ergonómicas, se realicen evaluaciones de riesgos psicosociales, que evalúen la organización de la empresa.


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