“El profesorado debe hablar con naturalidad de la diversidad de identidad sexual"
En el marco de las Jornadas LGTB organizadas por el PSOE, el profesor del IES Amurga en Maspalomas Pedro Rodríguez forma parte del programa que se está ejecutando en este centro sobre este controvertido tema en el ámbito educativo.
El IES Amurga, en Maspalomas está aplicando un programa sobre la diversidad de identidad sexual en el ámbito educativo. Uno de los profesores que lo ejecuta, Pedro Rodríguez, que es responsable de la investigación en Gran Canaria y coautor del libro que lleva el mismo título Adolescentes ante la diversidad sexual: Homofobia en los centros educativo, participará en las Jornadas LGTB que ha organizado el PSOE de San Bartolomé de Tirajana, en colaboración con la dirección federal del PSOE, bajo el lema “Construyendo una Europa sin discriminaciones por orientación sexual e identidad de género”.
La mesa redonda en cuestión reflexionará, a partir de las 12.30 horas, sobre las "Actitudes ante la diversidad sexual de la población adolescente en el ámbito educativo", y se celebrará este sábado, 17 de mayo, en el Hotel Catarina, en Playa del Inglés, coincidiendo con el Día Internacional contra la homofobia y la transfobia, y como antesala a la celebración del Gay Pride de Maspalomas. Esta mesa redonda estará moderada por David Delgado, concejal portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, e intervendrán en ella José Ángel Santoro, coordinador del área LGTB de Juventudes Socialistas de España; Betsaida González, secretaria insular de Juventudes Socialistas de Gran Canaria; Kevin Paz, secretario general de Juventudes Socialistas de San Bartolomé de Tirajana; y Álvaro Morales, coordinador LGTB de Juventudes Socialistas de Canarias; y Carlos González, secretario LGTB de Juventudes Socialistas de Gran Canaria.
Pedro Rodríguez, que además es coautor del libro Adolescentes ante la diversidad sexual: Homofobia en los centros educativos, considera que los insultos y las burlas de los adolescentes están presentes en el alumnado “todo el día, en muchas formas, y no sólo por motivo de la orientación sexual o la identidad sexual. A veces, de forma inconsciente, porque no saben el daño que están cometiendo. El insulto se ha naturalizado, a veces con el beneplácito de los propios docentes, que no actuamos pensando que no se está produciendo daño alguno. El niño o la niña que escucha estos insultos los recibe como propios, y es motivo para que se escondan”.
“Se aduce siempre a la crueldad de los niños y de las niñas, cuando la realidad es que los adultos somos más crueles al proveerles de ejemplos a seguir, ejemplos que perpetúan la discriminación enseñándoles cómo llevarla a cabo. Si les enseñáramos a amar, la cosa sería distinta, pero muchos referentes que les ofrecemos van en otro sentido. Ellos solamente son la expresión de lo que les llega. Son la verdad desnuda de lo que los mayores hacemos”, asevera Pedro Rodríguez.
Pedro Rodríguez cuenta su experiencia en el IES Amurga, y señala la necesidad de que las personas que llevan a cabo el mencionado programa estén formadas al respecto, o al menos informadas. “La base para poder impartir una docencia en la que no se cometan discriminaciones por motivo de la orientación sexual está en el profesorado. Sólo es necesario aclarar términos y ofrecer las suficientes herramientas para que se pueda llevar a cabo”, explica.
El no encajar en cualquier sentido -vestir, la orientación sexual- es objeto de burla o de marginación en el alumnado. “Cualquiera que sea la diferencia es motivo de marginación. La juventud busca siempre iguales, y destacar dentro de sus iguales, por lo que cualquier diferencia es suficiente para que sea centro de burlas o comentarios”, detalla Rodríguez, responsable de la investigación “Adolescentes ante la diversidad sexual: Homofobia en los centros educativos” para la isla de Gran Canaria.
Un estudio de la Universidad Complutense de Madrid dice que 8 de cada 10 estudiantes tiene que escuchar insultos del tipo “maricón” o “bollera”. “Como parte de dicho estudio, sólo puedo decir que es cierto. No es que los reciban, sino que escuchan cómo los utilizan contra otras personas, compañeros, amigos o no. Como comentaba anteriormente, con ninguna corrección por parte de los docentes, lo cual ha llevado a naturalizar el uso de los insultos que, bajo el pretexto de "ser algo normal" o "ya no tienen sentido discriminatorio" siguen haciendo daño a quienes tienen una orientación sexual distinta a la mayoritaria”, apunta el profesor.
Este estudio también aporta que la mitad observa cómo se excluye a compañeros y compañeras por parecer o ser homosexual o hacer cosas del otro sexo. “Es cierto. Sólo parecer distinto es suficiente para ser objetivo de las burlas o la exclusión”, añade.
Pero, ¿dónde nace el problema? ¿Hasta qué punto hablamos de educación en la familia o educación en el ámbito educativo? “Está todo relacionado. La educación es un acto social, no restringido a las familias o al ámbito educativo: educa la tele, la radio, las canciones y video-clips, la calle. Todo son estímulos que los jóvenes captan. Otra cosa es que puedan ser modulados por la educación que puedan recibir en la familia y en el centro educativo. Ambos ámbitos son fundamentales para ello, pero no lo son todo”, afirma Rodríguez.
De los resultados del programa, que se está ejecutando en el IES Amurga, se desprende que “visibilizar algo, es hacer que este algo exista, que se hable, se discuta, y eso es la base de la educación. Cuando algo se oculta, se le está dando un valor negativo. Es lo prohibido, lo malo. Que el profesorado hable con naturalidad del tema, que se incluya en los distintos temarios, o incluso en los impresos de matrícula para no discriminar a ningún tipo de familia, es educar en la diversidad. Es normalizar algo, ponerlo al mismo nivel que el resto de familias, de orientaciones”.
Rodríguez informa de que las encuestas han arrojado valores “muy positivos” en comparación con otros centros en los que no se desarrollan proyectos de este tipo, o donde el alumnado carece de referentes homosexuales entre el profesorado. “Que alumnado y familias traten con profesorado homosexual hace que los niveles de homofobia disminuyan de forma muy significativa”, añade.


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