Teror y su romería punto de encuentro de miles de peregrinos

Teror  y su romería  punto de encuentro de miles de peregrinos

 La Villa Mariana concentra en  la celebración de la 60 edición de la romería ofrenda en honor a la Virgen del Pino,  a más  de 45.000 romeros, que desafiaron las altas temperaturas.

La explosión de tipismo y canariedad vivida en Teror tuvo como principal protagonista a un sol justiciero que hizo que el termómetro marcase  los 35 grados centígrados al filo de las cuatro de la tarde, minutos antes de que arrancase la tradicional romería, con la participación de  un total de 22 carretas incluida la del Cabildo de Gran Canaria.
Con estas  mimbres arrancó una romería en la que no faltaron ni los tradicionales representantes políticos y eclesiásticos ni las decenas de agrupaciones folclóricas que acompañaron a las carrozas engalanadas para la ocasión,  desde el Castañero Gordo hasta los pies de la patrona de la Diócesis de Canarias.

Como ya viene siendo tradicional, fue la carreta de Teror - tirada en esta ocasión por los toros Verdugo y Arrogante y precedida por un rebaño de 40 cabras y ovejas- la que rindió pleitesía ante la imagen mariana para depositar, ella solita, más de 800 kilos de comida con mucho gofio y ristras de chorizos de la localidad entre su sabroso cargamento.


Bajo los sones del Viva la fiesta mayor se sucedieron las idas y venidas de romeros con cajas y ceretos, al tiempo que el alcalde Juan de Dios Ramos ejercía de buen anfitrión y departía con sus homólogos y con varios consejeros insulares y regionales ante la ausencia del presidente Paulino Rivero y el vicepresidente José Miguel Pérez.

Los diseños de las carretas llamaron poderosamente la atención este año por su colorido y originalidad, la de San Bartolomé de Tirajana, con el Templo Ecuménico de Playa del Inglés.


Desde Mogán llegaron más de 200 kilos de pescado capturados por la cofradía de Arguineguín, Artenara acaparó aplausos con una pequeña comitiva de cuatro burros, y Santa Brígida dejó boquiabierto al personal con su jaula artesanal de casi 2,50 metros de alto. Algunas carretas, como las de Valsequillo y Santa Lucía, incorporaban 'estatuas vivientes' representando diversas escenas, desde el reparto de agua hasta una peluquería. Otras, como la de Valleseco, venían con un aire más sofisticado e incluían hasta un motor para dar vida a una 'fuente' de sidra. Del Sur se posaron ante la virgen un grupo de aparceras y Gáldar y el resto de localidades del norte agasajaron a su patrona con incontables cajas de cebollas y racimos de plátanos.


Entre comitiva y comitiva, con una amplia representación de los vecinos de Teror, Telde, la capital y San Bartolomé de Tirajana, se sucedieron colectivos de distinta clase y condición. Así, no faltaron a la cita pequeñas delegaciones de Candelaria (Tenerife), Lanzarote y Fuerteventura o los habituales jóvenes exhibiendo sus habilidades en el juego del palo.