Sanidad activa un protocolo de actuación ante la violencia de género en el ámbito doméstico

Sanidad activa un protocolo de actuación ante la violencia de género en el ámbito doméstico

El objetivo es ofrecer al personal de Atención Primaria pautas homogéneas para la detección precoz de casos y la intervención y seguimiento desde las consultas, así como orientaciones para una atención integral -física, psíquica, emocional y social.

La consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Brígida Mendoza, ha explicado en el marco de la Comisión de Sanidad del Parlamento de Canarias que Canarias dispone de un “Protocolo de actuación ante la violencia de género en el ámbito doméstico”, de aplicación en toda la Atención Primaria de la Salud.


El objetivo general del Protocolo es ofrecer pautas homogéneas para la detección precoz de casos y la intervención y seguimiento desde las consultas, además de ofrecer orientaciones al personal de Atención Primaria para la atención integral -física, psíquica, emocional y social- de la paciente.


De todos los tipos de Violencia de género que existen, en este documento se aborda la violencia de pareja o expareja por ser la más frecuente, la más invisible y, probablemente, la más destructiva.


El documento plantea preguntar en la consulta y a lo largo del tiempo a todas las mujeres si sufre o ha sufrido este tipo de violencia -buscando el momento oportuno y las condiciones adecuadas- y, especialmente, cuando presente indicadores de sospecha. Esto se realiza cuando se les abre su historia clínica, puesto que se les pregunta por su estado de salud en general, o cuando se les incluye en el Programa de Atención a la Mujer, ya que en estas ocasiones la o el profesional dedica más tiempo a la consulta.


Todo el documento está diseñado como una guía práctica y útil para todas y todos los profesionales, sea cual fuera su perfil (medicina, enfermería, trabajo social) y estructurado fundamentalmente en dos bloques.


En el primero se recoge una serie de aspectos teóricos fundamentales para el conocimiento del fenómeno (origen de la violencia, manifestaciones, comportamiento del agresor y agredida, ciclo y escalada,…) así como la importancia del papel de las y los profesionales sanitarios, las funciones que deben desempeñar, los obstáculos que pueden encontrarse a la hora de identificar y/o intervenir en estos casos sin olvidar el autocuidado para actuar sin miedo, sin estereotipos y con mayor eficacia. También se recogen unas recomendaciones para la sensibilización y prevención entre los propios profesionales.


En el segundo bloque, se plantean los protocolos de actuación, en forma de algoritmo o árbol de decisión: tanto para la atención en consulta (diagnóstico precoz), donde se contempla desde el abordaje inicial (indicadores de sospecha) hasta las valoraciones y las actuaciones según el nivel de riesgo encontrado (planes de intervención), además del seguimiento; como para los casos agudos, desarrollando un tipo de abordaje específico según indicadores y situaciones de riesgo encontradas.


Indicadores


El documento contiene un listado de los indicadores de sospecha que hay que tener en cuenta para valorar si se está ante una posible situación de violencia, como son los antecedentes de la paciente (destacar si ha sufrido o presenciado malos tratos en la infancia, ya que, según la bibliografía específica, la mujer tiene mayor probabilidad de aceptar la violencia como parte normal de su relación de pareja) y los indicadores de sospecha durante la consulta, que incluye no solo las lesiones físicas que pueda presentar, sino la actitud y / o estado de la paciente, así como la actitud de su pareja, si éste la acompaña a consulta.


Cabe destacar, por su carácter innovador, la importancia de preguntar sobre este tipo de violencia: cómo preguntar, cuándo y cómo se debe hacer. El Protocolo contiene un listado de ejemplos de preguntas con la finalidad de que cada profesional utilice aquellas que le faciliten llegar a un diagnóstico. También aborda qué condiciones debe reunir la entrevista clínica.


Valoraciones


En diversas tablas se presentan las diferentes valoraciones que hay que realizar para confirmar o descartar una posible situación de violencia: La valoración biopsicosocial, (es decir integral), donde se indaga sobre su estado y problemas de salud física, psíquico-emocionales y sobre sus problemas sociales, las capacidades de afrontamiento de la situación que padece, si tiene apoyos familiares o de su entorno, si tiene dependencia económica etc.


Valoración de la violencia, a través de la que se explora el tipo de violencia que sufre (física, psicológica, sexual), desde cuándo la sufre, (ya que, según diversos estudios, las mujeres están sufriéndola durante 5 y 10 años hasta que se sienten capaces de denunciar, con el consiguiente deterioro que supone para su salud) y la frecuencia e intensidad de la misma.


Finalmente, la valoración de la seguridad, que permite evaluar el peligro que puede estar corriendo la víctima y, tras su consentimiento, activar a través del 112 - Servicio de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia, los servicios necesarios como el DEMA, la policía, etc.


Situaciones diagnósticas


Las situaciones diagnósticas que se pueden encontrar son las siguientes: mujer sin riesgo actual de violencia, mujer en situación de sospecha, mujer que reconoce ser víctima pero no está en peligro extremo y mujer que reconoce ser víctima y que está en peligro extremo.


En el documento se describen, en forma de tablas de fácil manejo, diferentes planes de intervención para cada una de las situaciones encontradas. Por ejemplo, en el caso de “mujer en situación de sospecha”, el plan de intervención va dirigido a que la mujer se reconozca víctima, pero dejando claro al profesional que no debe presionarla, que cada mujer necesita un tiempo para tomar sus decisiones que hay que respetar y que nosotros estaremos apoyándola y asesorándola.