Manifiesto contra la planta de gas en tierra

Manifiesto contra la planta de gas en tierra

Manifiesto de la Mancomunidad del Sureste contra la regasificadora que se votará este jueves 26 de enero a las 20.00 horas, en el salón de pleno del Ayuntamiento de Agüimes

Existe un amplio consenso en  la comunidad científica en señalar que el cénit del petróleo y el gas es una realidad. Nadie pone en duda  que a los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón…) apenas les quedan unas décadas para su utilización como energía.

     La comunidad científica nos viene advirtiendo, desde hace años, que el cambio climático es imparable y que si seguimos utilizando la energía fósil  como hasta ahora (vertiendo a la atmósfera CO2, metano, ozono troposférico, óxidos nitrosos, etc) y nuestro ritmo de crecimiento y de consumo permanecen invariables, necesitaríamos dos planetas como éste para subsistir.

    Nuestra condición insular nos hace especialmente dependientes y vulnerables en materia energética al tener que consumir combustibles fósiles que nos llegan desde el exterior y desde lugares que no nos garantizan la seguridad en el suministro. Entendemos que debería ser un objetivo estratégico para Canarias lograr la suficiencia y la independencia energética y éste es un hecho alcanzable porque poseemos los necesarios recursos naturales capaces de abastecernos de las energías precisas para vivir y desarrollarnos: disponemos de más horas de sol que nadie, de viento, del mar (energía mareomotriz, undimotriz…), de posibilidades de producir energía geotérmica…. Si unimos todo esto a la construcción de centrales hidroeléctricas y a unas políticas públicas y ciudadanas de eficiencia y ahorro eficaces podemos asegurar que esta tierra dispone de los medios necesarios para el autoabastecimiento energético.

    Nuestra economía, en estos momentos basada en el monocultivo del turismo, necesita imperiosamente la búsqueda de un nuevo sistema productivo. La industria de las renovables para el consumo interior y para abrir mercados al continente africano es sin duda un nicho de desarrollo futuro de una enorme dimensión. La educación universitaria y la formación profesional de jóvenes canarios para crear expertos y mano de obra especializada  y para  la creación de industrias ligadas a la producción eólica, fotovoltaica, solar, etc, pueden ser un importante revulsivo para nuestra economía. Para generar riqueza y empleo.

    En la actualidad estamos a la cola de las comunidades autónomas españolas en la producción de energía renovable. Nuestros índices de contaminación son también de los más altos, lo que incide directamente en el deterioro de nuestro medio natural, en el turismo y en nuestra salud.

Por estas razones demandamos una apuesta firme y decidida por un nuevo modelo energético, por el consumo de energías limpias, hoy día más baratas de producir en este archipiélago que las que conseguimos a través del fuel o que las que podríamos conseguir con el gas.

Por estas razones demandamos unas energías autóctonas, autosuficientes, limpias, seguras y más baratas y reclamamos el interés político de las instituciones insulares, autonómicas y estatales para hacerlo realidad. Seguir apostando por los combustibles fósiles es una grave irresponsabilidad. Los responsables públicos tienen el deber legal de planificar nuestro futuro energético buscando las fuentes de energía más ambientalmente sostenibles  y más viables social y económicamente.

Consideramos que todo lo recogido en este texto debe ser objeto de prioridad absoluta, al menos con la misma intensidad y voluntad que con la que se manifiestan para la implantación del gas, que es un combustible fósil, contaminante, con apenas unas décadas de vida, de suministro incierto y con riesgos seguros para la población y las propiedades cercanas a donde se instalen las regasificadoras.

Pero si a pesar de todos los argumentos expresados,  las administraciones públicas implicadas decidieran implantar el gas en Canarias, EXIGIMOS  que las plantas de regasificación, de indudable riesgo para las personas y las propiedades situadas en su entorno,  se instalen lejos de la población, mar adentro, bien a través de plantas regasificadoras flotantes o ancladas o bien a través de barcos regasificadores autónomos.