Los Extrahoteleros muestran su rechazo al régimen de incentivos a la renovación turística
La Asociación de Empresarios Alojamientos Turísticos, se plantea como prioridad, no tanto la posibilidad de construcción de hoteles de cuatro estrellas, cuanto la protección de la zona turística consolidada, de incuestionable valor.
La Asociación de Empresarios de Alojamientos Turísticos de Las Palmas, quiere poner de manifiesto su disconformidad con el régimen de incentivos a la renovación contemplado en la vigente Ley de Renovación y Modernización Turística de Canarias, cuyo desarrollo tiene previsto su Reglamento.
La Asociación se plantea como prioridad, no tanto la posibilidad de construcción de hoteles de cuatro estrellas, cuanto la protección de la zona turística consolidada, de incuestionable valor. De otra forma se corre el riesgo que el sector extrahotelero pueda caer “entre el barco y el muelle”, entre el poder oligárquico y el poder institucional.
Aun cuando la Asociación apoya las bases de la filosofía de la ley citada, considera inadecuados muchos de sus planteamientos, refrendados ahora en el texto del Proyecto de Decreto que aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley 2/2013, de 29 de mayo.
La Asociación tuvo ocasión de plantear, el pasado viernes, al Sr. Vice Consejero de Turismo del Gobierno de Canarias, D. Ricardo Fernández de la Puente, con ocasión de la reunión celebrada en la sede de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT), su disconformidad con el nivel mínimo de inversión exigido a los establecimientos extrahoteleros, para tener derecho a incrementar el número de plazas, con ocasión de los procesos de renovación edificatoria.
Su Presidente, D. Tom Smulders puso de manifiesto que es inaceptable el que se incrementara, a pocos días de aprobarse la Ley en el Parlamento, el mínimo de inversión exigida a los establecimientos, cuya cifra experimentó un incremento de casi un cincuenta por ciento. Además, se mostró muy disconforme con el ratio inversión mínima/plaza de alojamiento, lo que para su sector hubiese sido más justo el de inversión mínima/unidad alojativa, lo cual supone una discriminación competitiva con el sector hotelero, habida cuenta que el sector extrahotelero, el más necesitado de inversión, tiene tradicionalmente una mayor capacidad autorizada en sus habitaciones, que los establecimientos hoteleros.
Otro de los puntos de crítica, en una reunión presidida por la más absoluta cordialidad, fue la imposibilidad material de poder hacer efectivo el incentivo en forma de plazas adicionales en la misma edificación, por los condicionantes legales existentes, que impiden incrementar la edificabilidad como sería necesario y la estricta aplicación de los estándares de densidad, lo que supondrá tener que recurrir al Registro de Camas, para poder vender los derechos adquiridos por la renovación.
La Asociación demanda del Gobierno de Canarias un replanteamiento del régimen de incentivos, de forma que sean viables y atractivos, teniendo en consideración la actual estructura de la propiedad en el sector extrahotelero; y la supresión de todas las trabas que en estos momentos están impidiendo el incremento de categoría de los establecimientos, al priorizar aspectos secundarios, sobre el efectivo incremento de la calidad de los servicios e instalaciones del establecimiento renovado.
Otro punto de crítica es la exigencia de que los informes técnicos deban ser formalizados por entidades registradas, en contra de la posibilidad de que las empresas tengan capacidad de elección, sin que ello deba de ir en detrimento de la imparcialidad exigible a estos informes y su calidad.
Por último la Asociación demanda un mejor trato a su sector, que no ha podido beneficiarse de instrumentos, como la RIC, donde echa en falta un trato específico incentivado, para aquellos establecimientos que se renovaron a costa de buscar su propia financiación; y sobre todo una mayor sensibilidad de las administraciones públicas para la renovación y rehabilitación de las infraestructuras públicas de las zonas turísticas, sin lo cual la renovación en el ámbito privado no habrá servido de nada.


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