Los cadáveres de ‘La Narváez’

Los cadáveres de ‘La Narváez’

La flamante asesora del Vice Presidente del Gobierno de Canarias, Dñª Concepción Narváez, ha conseguido por fin hacer realidad su deseo, un cargo en el nuevo organigrama del Gobierno Canario.

Lo de menos es que el cargo no tenga contenido y sea más bien un premio otorgado por su trabajo a favor de la candidatura de José Miguel Pérez en la primarias celebradas por los socialistas, a ella le da lo mismo, su único deseo en los últimos tiempos es dejar la política local donde no es precisamente querida tanto por sus adversarios como por sus propios compañeros de partido, animadversión que dicho sea de paso se ha ganado a pulso.


Si hacemos un recorrido por su breve carrera política veremos cómo a pesar del poco tiempo que lleva en política ha conseguido dejar un reguero de cadáveres que con el paso del tiempo han terminado por pasarle factura al menos en el ámbito local. Podemos repasar someramente una serie de nombres a los que ha ido dejando en la cuneta, unos por decisión propia, y otros por arbitrarias decisiones por ella tomadas, entre los primeros se puede nombrar de José Mejías, Ramón Suarez, José Cerpa, Aniceto, Carmelo Santana y un largo etc.. que hace interminable la lista, entre los segundos los numerosos militantes que optaron por hibernarse transitoriamente hasta la desaparición política de la Srª Narváez.


Todo esto me trae a la memoria la obra de Zorrilla, D. Juan Tenorio, y uno de sus pasajes que paso a transcribir y que le viene al pelo a la actual Secretaria General de los socialistas y que dice así


Por donde quiera que fui,


la razón atropellé


la virtud escarnecí,


a la justicia burlé


y a las mujeres vendí.


Yo a las cabañas bajé,


yo a los palacios subí,


yo los claustros escalé


y en todas partes dejé


memoria amarga de mí.


Solo hay que cambiar la palabra “mujeres” por “militantes” y se tiene la actuación realizada por la Srª Narvaez en San Bartolome de Tirajana.


Les dejo que se me quema la comida y todavía me queda por hacer la colada