La centenaria Teresa de Armas recibe la visita del alcalde Silverio Matos en su 105 cumpleaños

La centenaria Teresa de Armas recibe la visita del alcalde Silverio Matos en su 105 cumpleaños

Silverio Matos ha afirmado que “desde hace muchos años en el Ayuntamiento tenemos por costumbre visitar a las personas que cumplen cien años o más, bien en su domicilio o en la centro donde esté.

La centenaria Teresa de Armas Guerra ha recibido en el Centro Sociosanitario Ferminita Suárez, donde reside, la visita del alcalde de Santa Lucía Silverio Matos para felicitarla con motivo de su 105 cumpleaños, como hace siempre con los vecinos y vecinas del municipio que alcanzan o superan los cien años de vida.


Matos, acompañado por la concejal de Mayores, Juana María Alvarado y parte de la descendencia y familiares de la centenaria, entregó a Teresa un ramo de flores.


Teresa de Armas Guerra nació en Arucas, en 1908, en el barrio de Trapiche, y era la mayor de los siete hermanos. Tiene un hijo, cuatro nietos y seis bisnietos. De niña se trasladó al municipio de Firgas. Durante su vida emigró en varias ocasiones a Argentina, acompañando a su padre, que era maestro mayor de obra, y aún recuerda que para los viajes cargaban con la máquina de coser "porque el barco tardaba mucho tiempo en llegar, y aprovechaban para trabajar durante el trayecto", afirma su hijo Pablo González de Armas, quien la acompañó en su 105 aniversario.


Silverio Matos afirma que "desde hace muchos años en el Ayuntamiento tenemos por costumbre visitar a las personas que cumplen cien años o más, bien en su domicilio o en la centro donde esté. En este caso, Teresa de Armas vive en la Residencia Ferminita Suárez, que además debe su nombre a esta mujer que ha sido la más longeva del municipio, que alcanzó los 108 años. Este martes, en este mismo lugar visitamos a esta mujer, que aunque nació en Arucas y vivió muchos años en Firgas, la consideramos una ciudadana más de este municipio".


El alcalde asegura que el motivo de la visita "es el de mostrarle nuestros respetos y admiración. Hay que decir que debemos aprender de estas personas mayores. Como escuché una vez decir "un anciano que muere, es una biblioteca que arde", y es cierto porque con él o con ella se van todos los recuerdos, la experiencia y ese saber acumulado durante más de un siglo. Por eso creo que le debemos mucho respeto a estas personas, que merecen un homenaje, como el que le hacemos, y unas sinceras felicitaciones".