El Hospital Negrín ofrece pautas para afrontar la vida después de un ictus

El Hospital Negrín ofrece pautas para afrontar la vida después de un ictus

El servicio de Neurología forma a pacientes y familiares, que tienen que convivir con  secuelas como trastornos neurológicos, alteraciones del lenguaje, físicas y emocionales. 

El Aula de Pacientes del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín –adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias- celebró hoy miércoles, 1 de julio, una sesión dedicada a ‘La vida después de un ictus’, impartida por el neurólogo Juan Carlos López y las enfermeras Amparo Balea Patricia Martín. Los profesionales del servicio de Neurología ofrecieron a pacientes y familiares información y pautas para afrontar las secuelas que puede producir el ataque cerebrovascular.  


El ictus o ataque cerebrovascular es una enfermedad que afecta a las arterias que llevan la sangre al cerebro; puede ser isquémico por falta de aporte sanguíneo o hemorrágico por un sangrado. En estos casos hay una pérdida de la función que se corresponde con el territorio de la arteria afectada. Entre las manifestaciones más frecuentes están el trastorno del lenguaje o la pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo.


En la patología vascular ya sea del corazón o el cerebro lo primordial son las medidas prevención con el control de los factores de riesgo y estilo de vida (sedentarismo y tabaco). Una vez que ocurre hay que actuar con rapidez y considerar el tratamiento en fase aguda y el ingreso en Unidades de Ictus, que van a condicionar un mejor pronóstico.


En Canarias se estima que se producen cada año 3.000 nuevos casos de ictus. Tiene una importante repercusión en la mortalidad y en la discapacidad al alta, y conlleva también de forma directa el riesgo de demencia.


La vuelta a casa


Durante el Aula de Pacientes celebrada hoy, los profesionales del servicio de Neurología  abordaron los diferentes aspectos que los pacientes que han padecido un ictus deben tener en cuenta al ser dados de alta del hospital. Tras el alta, los pacientes y su familias tendrán que convivir con las consecuencias del ictus, que pueden ser trastornos neurológicos, alteraciones en el lenguaje y la comunicación, emocionales y psicosociales, cognitivas, físicas y funcionales.


Al alta del hospital el paciente deberá continuar con el tratamiento rehabilitador, y con  frecuencia es necesario adecuar su vivienda, así como la práctica de cuidados. En todo el proceso participan numerosos profesionales que trabajan de manera integrada con el objeto de favorecer su recuperación y mejorar la calidad de vida de los pacientes y de su entorno.