Desmontadas las pistas de pádel del Pajar por su mal estado

Desmontadas las pistas de pádel del Pajar por su mal estado

El concejal de Deportes Roberto Martel se ampara en un informe técnico que alerta de las malas condiciones de la cimentación y de los anclajes de las cristaleras, y pide a la empresa constructora que corrija los desperfectos.

Con apenas tres años de antigüedad y una inversión de casi medio millón de euros, el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana se ha visto en la obligación de desmontar la estructura acristalada de las dos canchas de pádel del barrio de El Pajar para poder preservar la seguridad de los vecinos y usuarios.


Esta instalación deportiva, sufragada por el Plan Zapatero con un coste de 420.000 euros lo inauguró el anterior grupo de gobierno presidido por María del Pino Torres Melián justo antes de las pasadas elecciones municipales, aunque ha permanecido cerrada y en desuso prácticamente desde ese mismo momento debido a varias deficiencias constructivas que han provocado la rotura espontánea y sucesiva de hasta seis de sus grandes cristaleras.


La construcción de estas dos pistas de pádel, junto a una cancha polideportiva y un parque con elementos gimnásticos para el ejercicio al aire libre se adjudicó a finales de la pasada legislatura a una primera empresa por 419.999,22 euros, aunque abandonó las obras que tenía iniciadas tras declararse en quiebra. Las obras las retomó y terminó una segunda empresa por 315.793,74 euros.


Ahora, el desmonte cautelar de las canchas de pádel lo lleva a cabo el Ayuntamiento a petición del concejal de Deportes Roberto Martel Quintana, siguiendo un informe prescriptivo del técnico municipal en el que se advierte que el contratista no ha ejecutado las obras de reparación que se le han solicitado para subsanar los defectos constructivos y vicios ocultos de esta instalación deportiva.


En la última inspección realizada a las pistas de pádel se comprobó que la correa de cimentación de grava y cemento armado se encuentra agrietada y desplazada a lo largo de su trazado; que los pernos de anclaje de la estructura metálica de soporte del perímetro de las canchas estaban sueltos o mal anclados y con un recubrimiento escaso; que los soportes del vallado y de los cristales se encontraban desplazados de la vertical, que la moqueta de césped estaba levantada en el perímetro de las pistas, y que 6 de los 36 cristales de las canchas ya estaban rotos.


Las reparaciones necesarias para subsanar estos defectos constructivos solicitadas por el Ayuntamiento a la constructora y que ésta no ha ejecutado tendrían un coste aproximado de unos 30.000 euros. Consistirían básicamente en demoler la cimentación existente y rehacer de nuevo las correas cimentadoras con hormigón armado con 150/m3 de acero, hacer un nuevo encofrado y reponer los paneles rotos con cristales securizados antiimpacto de 10 milímetros de espesor.


El concejal de Deportes, Roberto Martel, afirma que la decisión de desmontar las pistas de pádel "está dirigida en primer lugar a garantizar la seguridad de los usuarios y vecinos y, después, a impedir que los cristales de estas canchas se sigan rompiendo de forma espontánea por la presión de los desniveles y los malos anclajes de la estructura, tal y como refleja el informe técnico y el dossier fotográfico realizado sobre esta instalación pública".


Roberto Martel denuncia que este no es el primer caso de malas prácticas en la ejecución de obras de reparación y de mantenimiento en las instalaciones deportivas del municipio, "porque lo mismo sucedió también con obras en mal estado que heredamos del gobierno anterior en la Piscina Municipal del Tablero".


"También aquí nos hemos visto en la obligación de denunciar esta obra y exigir a su constructor que realice las reparaciones necesarias para dejar las canchas en perfecto estado de uso con absoluta seguridad para sus usuarios", afirma el edil de Deportes.


En uno de los primeros informes técnicos, del pasado mes de septiembre, se afirma que la rotura de las cristaleras se debe a un mal montaje tanto de los cristales como de los soportes de los mismos, así como a la aparición de vicios ocultos cuyos efectos van aumentando con el tiempo por los desajustes y tensiones añadidas entre los cristales, y entre éstos y la tornillería, y entre los anclajes con la cimentación, por lo que la solución pasa por un desmontaje general y un nuevo montaje de toda la instalación.


Las canchas de pádel ahora retiradas apenas se usaron, pues se inauguraron poco antes de las elecciones locales e, incluso, tan sólo cinco días antes de las votaciones, el técnico municipal ya informaba de la rotura de uno de los cristales de cerramiento de estas pistas, por lo que proponía que se requiera a la empresa constructora que procediera a su reparación, pues aún no había transcurrido el año de garantía tras la recepción de las instalaciones.