Derriban el antiguo edificio de Viajes Insular

Derriban el antiguo edificio de Viajes Insular

El propietario del inmueble acomete la demolición del edificio tras varios requerimientos municipales, que se había convertido en un vertedero y refugio de indigentes.

La imagen del antiguo edificio Viajes Insular ya es historia en Maspalomas. Este lunes, desde las 07:45 horas, dos retroexcavadoras procedieron a la completa demolición de su estructura, después de que 40 efectivos de la Policía Local acordonaran toda la zona de actuación y procedieran al desalojo de una docena de indigentes que fueron trasladados a las comisarías local y nacional para su correcta identificación por los servicios de extranjería.


El derribo de las instalaciones quedará completado este lunes, aunque las labores de desescombro, limpieza del solar y vallado del mismo para su conversión temporal como zona de aparcamiento se prolongarán durante una o dos semanas.


El operativo de actuación diseñado por el Ayuntamiento para el derribo de Viajes Insular se concretó el pasado 2 de diciembre, en una mesa de trabajo que coordinó el concejal de Servicios Municipales y Ordenación del Territorio, Fernando González Montoro, y en la que tomaron parte el empresario Lorenzo López como propietario del solar; distintos técnicos municipales y también los responsables de la Policía Local.


El derribo de las infraviviendas y del antiguo edificio de Viajes Insular lo decidió el propietario después de que el Ayuntamiento le ordenara a mediados del pasado mes de noviembre la inmediata limpieza, desinfección, desinsectación y desratización de las edificaciones del solar.


El Ayuntamiento advirtió al responsable de la entidad Trutena SL que el incumplimiento de dicha orden daría lugar a que fuera la propia administración la que ejecutara las obras de forma subsidiaria, encareciendo los costes de la demolición y movimientos de tierras hasta los 250.000 euros.


Centro comercial


El edificio de Viajes Insular, ubicado en la avenida de Moya, en el margen derecho de la antigua GC-500, junto al Centro Comercial Nilo, se encontraba inoperativo y abandonado desde hace casi una década, y el cúmulo de escombros y basuras de todo tipo dentro del recinto no sólo atentaban contra la imagen urbana y el ornato público. La inspección sanitaria municipal certificó que la existencia de insectos y roedores suponían también un grave riesgo para la salubridad pública por la posible transmisión de enfermedades infecto-contagiosas.