CCOO exige la destitución inmediata del gerente del hospital San Roque Maspalomas

CCOO exige la destitución inmediata del gerente del hospital San Roque Maspalomas

El sindicato considera mezquino el incremento salarial a tan solo 16 enfermeras exclusivamente, mientras se mantenga la situación de beneficios económicos, mientras el resto de la plantilla debe conformarse con mantener congelado su salario.

El Hospital San Roque Maspalomas no ha tenido precisamente una trayectoria tranquila desde su creación. Hace apenas un año estuvo al borde del cierre por los problemas financieros que le produjeron los desencuentros con la Consejería de Sanidad sobre la concertación de su actividad.

En esos momentos críticos, el Comité de Empresa, con el respaldo de Comisiones Obreras, lo tuvo claro desde el principio: la prioridad absoluta era garantizar la viabilidad de la empresa, condición de la que dependía el mantenimiento de los puestos de trabajo de nuestros compañeros. Por tal motivo no sólo ofrecimos nuestra intermediación con la Consejería a fin de rebajar la tensión existente, sino que emprendimos una campaña de movilizaciones por la supervivencia del hospital que involucró a toda la plantilla y, también, a la población e instituciones de la comarca del sur de la isla. Durante esos duros momentos, el sindicato tuvo que asumir igualmente sacrificios de entidad, por eso se negociaron dos EREs consecutivos que supusieron perjuicios económicos para los trabajadores, pero que se aceptaron desde la consideración ya indicada de que la prioridad era lograr la supervivencia del hospital.

Asumiendo pues la responsabilidad de arrimar el hombro en los momentos duros, exigimos de la misma forma que una vez superadas las dificultades económicas se repartiera una parte de los futuros beneficios entre la plantilla, partiendo del principio de que si todos nos sacrificamos en las malas, es de justicia que todos sean recompensados en las buenas. Este compromiso se aceptó sin ningún tipo de objeciones por el Gerente del Hospital, deseoso como estaba entonces de contar con el vital apoyo del Comité de Empresa y el sindicato que lo sustentaba.

Un año después, la situación es radicalmente distinta. Se ha cerrado el concierto con la Consejería de Sanidad, se ha incrementado la actividad, se ha reactivado la facturación y el balance económico ya presenta beneficios. En este escenario, hemos querido que el Gerente cumpliera con su palabra y nos hiciera llegar una propuesta para hacer partícipes a los trabajadores de la buena marcha actual de la empresa.

Su contestación ha sido más que decepcionante, por no decir mezquina. En una reunión con el Comité de Empresa, el pasado 8 de mayo, nos indica que el tan comentado reparto de los beneficios se reducía tan sólo a un modesto incremento salarial a 16 enfermeras, y exclusivamente mientras se mantuviera la situación de beneficios económicos. El resto de la plantilla debía conformarse con mantener congelado su salario. Poco tiempo antes, el propio Gerente se había dirigido a los trabajadores en asamblea y en ella llegó a afirmar que era su intención recompensar salarialmente a toda la plantilla, especialmente a las categorías con menos ingresos, lo que supuso el entusiasmo generalizado entre los trabajadores. Pues bien, objetivamente hablando, el Gerente mintió a la asamblea y la engañó con plena conciencia de lo que hacía. En realidad su propuesta sólo afectaba a las 16 enfermeras que refirió poco después al Comité, y no se consolidaba en salario.

Después de sus manifestaciones a la asamblea y tras la reunión con el Comité de Empresa, es decir, una vez descubierto y evidenciado su engaño, el Gerente inicia una rocambolesca ofensiva contra el Comité de Empresa y CCOO, todo para eludir cumplir con su parte del compromiso adquirido hace un año.

Efectivamente, acusando a un miembro del Comité de Empresa de haber grabado la reunión donde nos comunicó su magra propuesta, pero sin aportar ninguna prueba de ello, nos exige que expulsemos al compañero no ya del sindicato, sino del propio Comité, rompiendo todo tipo de relaciones con la representación legítima de los trabajadores mientras tanto. De nada valió decirle que es imposible despojar a un miembro de un Comité de Empresa de esa condición representativa, pues sería ilegal el mero intento; de nada valió que el compañero cursara su baja como afiliado de CCOO para que el gerente no siguiera usándolo como excusa para incumplir su compromiso. De nada valió insistir en que esa grabación, de ser cierta, no puede suponer la estigmatización de todo un Comité de Empresa y del sindicato que lo apoya y que la actividad representativa debe continuar pese a todo. Inútil, el Gerente se ha enrocado en una posición tan inamovible como absurda y ha paralizado cualquier contacto con los delegados de CCOO, archivando definitivamente su intención de cumplir con su parte del compromiso, si es que alguna vez la tuvo.

Teniendo claro que esa grabación, si se produjo, constituye una grave infracción que merece una respuesta contundente por parte de los responsables del sindicato, lo que resulta evidente es que no se nos puede exigir que adoptemos medidas contra una persona que ya no es afiliada a CCOO ni puede ser removida de su condición de miembro del Comité de Empresa por ninguna acción del sindicato. Así las cosas, ¿qué persigue exactamente el gerente al exigirnos tan histriónicamente unas condiciones imposibles de satisfacer para retomar las relaciones? La respuesta es evidente: incumplir su compromiso de repartir los actuales beneficios con la plantilla, escudándose en una torpe excusa, tan torpe que argumentalmente no aguanta un segundo y sólo revela su incompetencia como gestor, algo que ya mostró con su incapacidad para resolver por sí solo la crisis de hace un año.

La mezquindad ni es ni puede ser nunca un criterio de gestión hospitalaria; la búsqueda de excusas estrafalarias para incumplir compromisos cerrados, tampoco. Faltar a la palabra dada es una ignominia intolerable que obligatoriamente tiene que saldarse con la destitución fulminante de quien la ejerce. El grupo San Roque no se puede permitir gestores que camuflen su inutilidad con el engaño y la trampa, este torpe estilo tiene siempre un recorrido corto y provoca casi por definición más problemas que soluciones. Por ello la continuidad de este mal gerente en su cargo conllevará, sin lugar a dudas, una conflictividad in crescendo en el hospital que sólo se zanjará con su partida, esta consecuencia es el firme compromiso que adquirimos con este escrito. Con los derechos de los trabajadores no se juega, ni este gerente con sus trampas ni nadie.