Aprender a vivir con bastón
Isidoro Ruipérez Cantera, presidente de la Sociedad Española de Gerontología y Geriatría, avisa que la libertad de decisión de las personas mayores, y su asunción de los cambios que conlleva envejecer, son fundamentales para su buena calidad de vida.
Esos abusos someten a los ancianos a situaciones “terriblemente injustas y a depresiones” que les inducen a la ingesta de fármacos o, incluso, al suicidio, según afirmó el experto geriatra Isidoro Ruipérez Cantera en la ponencia magistral que sirvió de resumen a las jornadas sobre la calidad de vida en la salud, que el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana organizó durante todo el viernes en Maspalomas, y que fueron clausuradas por el alcalde Marco Aurelio Pérez Sánchez.
Aunque son la salud y la autonomía personal la variable que más puede afectar a la calidad de vida, Ruipérez Cantera sostiene que, se tenga la salud que se tenga, en esa calidad también influye de modo decisivo “la libertad de elegir y de tomar decisiones”.
“A los mayores les afecta mucho que se les vaya cortando su libertad de decisión, de definir por ejemplo qué hacen con sus ahorros, su tiempo libre, sus amores y afectos, porque se piense que no están capacitadas para eso. Esa libertad es junto a la salud la causa más importante en su calidad de vida”, y su coerción puede inducirles incluso “a que muchas veces quieran quitarse de en medio”, advierte.
Este especialista coautor junto a Francisco Guillén Llera del ‘Manual de Geriatría’ (Editorial Masson), pide prudencia a la hora de definir la calidad de vida de los otros, “porque es un tema muy personal y subjetivo que a menudo trae consecuencias y actuaciones con las que se pueden cometer gravísimos errores” por diagnósticos erróneos.
Tener una buena calidad de vida es asequible a cualquier bolsillo, y es posible tenerla a pesar de la crisis, porque no debe confundirse con nivel de vida, afirma este geriatra que atiende a una media de 7.000 pacientes al año “y el 90% de ellos con muchas ganas de vivir y de seguir cumpliendo años”.
Para alongar la vida, la autonomía y la salud, Ruipérez recomienda ejercicio físico y restricción calórica bajo control; la eliminación de aquellos medicamentos innecesarios que no contribuyan a vivir más y con mayor calidad; la práctica sexual adaptada a la edad y “no la búsqueda de coitos olímpicos -pese a las famosas pastillitas que incluso duran 48 horas para todo el fin de semana- porque con los años pueden provocar infartos; y el recurso a la formación y la cultura como dinámicas de ocio.
“La lectura y la escritura son esenciales en la vida de las personas a cualquier edad, porque uno es lo que lee, y porque a mayor actividad cultural mayor satisfacción y mayor protección cerebral contra los problemas por deterioro mental”, avisa.
En todo caso, este geriatra natural de Villaviudas (Palencia) señala que los mayores deben celebrar con alegría sus aniversarios, sentirse orgullosos de tener la suerte de cumplir años, porque envejecer no tiene que suponer enfermar aunque si suponga de seguro dudas y cambios.
Los cambios de envejecer
“El mayor peligro de envejecer está no saber aceptar los cambios. Las personas que peor llevan hacerse mayores y que sufren mayor riesgo de tener una peor calidad de vida son aquellas que no se adaptan a su edad y a los cambios. Se puede luchar contra la enfermedad, la discapacidad y la dependencia, y eso hay que hacerlo, pero no contra el cambio”, asegura.
“Si los mayores reivindicaran y se rebelaran contra la enfermedad, la discapacidad y la dependencia otro gallo cantaría, y otros servicios sanitarios y sociales habría en el país, pero ellos y sus familiares lo consideran normal”, afirma.
Ruipérez Cantera sostiene que los mayores, como los deportistas que se retiran, tendrían que adaptarse a los cambios de la edad para tener mayor calidad de vida. “Se pueden hacer cosas para evitar que esos cambios no vayan más aprisa de lo que deben en relación a los órganos, los músculos o el cerebro, pero contra los cambios normales no existe ni existirá nada, porque no es un tema prioritario sobre el que se investigue, porque es natural y nacemos marcados con unos genes que tienen un techo. No es posible un mundo en el que viviéramos 300 años si viviendo como vivimos estamos como estamos”, dice.
Según este experto, los cambios que suponen envejecer predisponen para la aparición de enfermedades que posiblemente sean para siempre, pero éstas son compatibles con la calidad de vida y si se saben llevar y se controlan bien con dieta, ejercicio y medicación, no tienen por qué afectar, como sucede con la tensión arterial alta. No obstante, dijo, en España sólo uno de cada tres mayores con tensión alta la tienen controlada.
Tras alertar también sobre la necesidad de no obviar las discapacidades, como en el caso de las gafas o los bastones “que siguen siendo ayudas baratas que contribuyen a la calidad de vida”, Ruipérez hizo hincapié en la dependencia como la “gran asignatura pendiente, porque todos somos candidatos a ella”.
Frente a la dependencia, como la rotura de una cadera, los mayores deben ser enormemente exigentes y reivindicativos, no ser conformistas y llegar hasta el final para volver a ser dependientes. La mayoría de las dependencias se pueden prevenir y reducir.
Ruipérez resumió que tener calidad de vida en la vejez “es posible siempre y está al alcance de todo el mundo, a cualquier edad”, porque es una cuestión personal. “Para vivir en este mundo con la mayor calidad de vida tenemos que vivir como lo que somos y tenemos, no como lo que quisiéramos ser o quisiéramos tener”, concluyó.


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