19 de Agosto, Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

19 de Agosto, Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

25 organizaciones que formamos la Coordinadora de ONGD de Canarias denuncian la falta de compromiso del Gobierno Autónomo de Canarias en apoyo a las poblaciones más desfavorecidas de los países en vías de desarrollo.

En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, las 25 organizaciones que formamos la Coordinadora de ONGD de Canarias, y como figura en la Resolución 63/141, de 11 de diciembre de 2008 “Poniendo de relieve que es esencial mejorar la cooperación internacional en la asistencia humanitaria de emergencia y relativa a la cooperación internacional para la asistencia humanitaria en los casos de desastre natural”, denunciamos la falta de compromiso del Gobierno Autónomo de Canarias en el apoyo a las poblaciones más desfavorecidas de los países en vías de desarrollo. Esta falta de compromiso político, sumada a los recortes severos de los servicios sociales y la Cooperación al Desarrollo, hace que la asistencia mínima exigible a estas personas sea muy deficitaria.

El “Día Mundial de la Asistencia Humanitaria” brinda una ocasión para rendir homenaje a todos los hombres y mujeres que trabajan para salvar la vida y proteger la salud de las personas afectadas por las situaciones de emergencia, causadas ya sea por conflictos o por desastres naturales. Esas situaciones tienen a menudo consecuencias mortales, y quienes ofrecen ayuda ponen en riesgo su vida.

Esta jornada representa también una oportunidad para recordar al personal de acción humanitaria que ha perdido la vida asistiendo a otros. Son muchos los fallecidos, que trabajaban para organismos asociados de las Naciones Unidas, y numerosas organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales.

Ante el incesante aumento del número de situaciones de emergencia, debemos mantener nuestra firme determinación de prestar ayuda, de acudir rápidamente a los cada vez más numerosos puntos conflictivos que surgen en todo el mundo.

Con el respaldo de códigos de conducta bien definidos, debemos responder al imperativo humanitario de ofrecer ayuda a quienes se han visto desplazados, han sufrido heridas o necesitan alimentos, agua, abrigo, consuelo y atención médica esencial.

En una situación de emergencia, cada minuto cuenta, y todos los recursos (sobre todo los humanos) deben utilizarse con sensatez, racionalmente y con la máxima seguridad posible. Eso también formaparte del imperativo humanitario que todos compartimos, y que hoy queremos recordar.

La asistencia humanitaria se fundamenta en los principios de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia.

Los trabajadores que prestan asistencia humanitaria tratan de proteger la vida y la salud de las personas que han experimentado una situación traumática, y de garantizar que todos los seres humanos sean respetados, en cualquier lugar del mundo en que se encuentren y sin importar su nacionalidad o el grupo religioso o social al que pertenezcan. Éstos actúan de forma independiente de cualquier objetivo político, económico, militar o de otro tipo perseguido por los actores activos en la zonas donde desempeñan su labor y es de vital importancia que les sea garantizado el pleno acceso a las poblaciones beneficiarias en condiciones de seguridad.

Los trabajadores humanitarios también brindan apoyo a las comunidades para reconstruir sus vidas después del desastre, para mejorar su capacidad de recuperación ante futuras crisis, para abogar por que sus voces sean escuchadas y para construir una paz sostenible y duradera en zonas de conflicto.

El trabajo humanitario es uno de los oficios más peligrosos del mundo. Secuestros, disparos y amenazas de muerte forman parte de la descripción de su trabajo. Quienes trabajan en esos inestables territorios corren cada vez mayores peligros, al tiempo que prestan una ayuda vital a las víctimas de las guerras y de las catástrofes en todo el mundo Los cooperantes son los enviados que mandamos para mostrar nuestra solidaridad con los que sufren.

Ellos representan lo mejor de la condición humana. Pero la labor que realizan es peligrosa.

A menudo se adentran en algunos de los lugares más arriesgados del planeta.

Y con frecuencia, terminan pagando un precio por eso. Acoso e intimidación. Secuestros e incluso asesinatos Son aquellos que siguen prestando ayuda, sin dejarse intimidar por los peligros que afrontan —todo para construir un mundo mejor y más seguro.

No obstante, debido a las limitaciones presupuestarias reinantes, no debemos volver la espalda a quienes necesitan ayuda.