San Juan arde en los pueblos con piñas y papas al fuego
Unos 3.000 vecinos y turistas disfrutaron del espectáculo visual y musical que el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana organizó en la Playa del Inglés
Alrededor de 3.000 sanjuaneros se citaron en la víspera del Santo en la zona deportiva de la Playa del Inglés, junto al Centro Comercial Anexo, para disfrutar del espectáculo visual y musical organizado por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana con carácter festivo y promocional turístico.
El alcalde Marco Aurelio Pérez Sánchez, que acudió a esta cita popular en la Playa junto a la Primera Teniente de alcalde Elena Álamo Vega y el concejal de Festejos, José Carlos Álamo, agradeció al colectivo de los mayores del municipio su implicación en el desarrollo de evento, y le deseó a los numerosos vecinos y turistas participantes que “disfrutaran compartiendo la alegría y la magia revitalizadora y especial de la noche”.
La actividad festiva organizada por el Ayuntamiento en El Inglés se inició a la caída del sol con un taller de zumba, descalzos sobre la arena; e irrumpió atronadora ya entrada la noche y su segunda luna de Capricornio con los tambores sonoros y acompasados de las batucadas Castilleiros y La Santa Star.
Un año más los mayores volvieron a ser protagonistas importantes, al realizar la cautivadora y zigzagueante bajada de las teas ardientes desde el Paseo Costa Canaria hasta la arena, y en ella una representación de su danza del fuego.
No obstante, la velada sanjuanera se vivió y se disfrutó en la práctica totalidad de los barrios y pueblos del municipio. Desde que llegó la tarde empezaron a prenderse hogueras populares de limpieza en los alrededores de las mayorías de los asentamientos rurales, pero también en solares vacios de los núcleos más grandes.
El Ayuntamiento, a través de su Concejalía de Cultura y con la implicación y colaboración de las asociaciones vecinales, organizó veladas sanjuaneras con fogaleras controladas en Castillo del Romeral, Juan Grande, El Pajar, Tunte y Cercados de Espino, donde no faltaron los asaderos de papas y piñas.


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